miércoles, 11 de noviembre de 2009

Generales retirados y ejecutados

Por Javier Ibarrola

Los atentados fatales contra miembros el ejército han levantado una ola de indignación en las fuerzas armadas y la mayoría de los elementos entrevistados por FA coinciden en que alto mando militar se ha equivocado al recomendar o aprobar el nombramientos de militares retirados en las corporaciones de seguridad pública.
La llegada de un general a los mandos de una corporación policiaca es una amenaza para la misma, los generales quienes así lo hacen tuvieron una buena trayectoria militar, quizás fueron buenos generales combatiendo la delincuencia en las filas del ejército, pero ahí estaban rodeados de soldados fieles. Los militares y los policías no hablan el mismo lenguaje.
Las recientes ejecuciones de generales, jefes y oficiales en diferentes partes de la república, demuestran que a los policías corruptos les habría parecido una amenaza directa la presencia de militares en sus corporaciones.
La lista de ejecuciones sigue creciendo y demostrando lo dicho anteriormente.
General de División (retirado) Francisco Fernando Solís, quien fungía como Secretario de Seguridad de Tabasco, sufrió un atentado el seis de marzo de 2007, en el que resulta muerto su chofer, el sargento José de la Luz Pérez Mayo y herido su secretario particular Leobardo Eugenio Acosta Gutiérrez. Se concluyó que a los autores, miembros de “La hermandad” formado por un grupo de policías de Tabasco, al servicio del crimen organizado que les habría parecido una amenaza directa las palabras del general Fernando Solís cuando se comprometió a limpiar la institución en aras de un combate al crimen organizado que se ha infiltrado en la policía de Tabasco.
General de Brigada (retirado) Enrique Tello Quiñones (retirado), al mes de haber ocupado el cargo como asesor en materia de seguridad para el Alcalde de Cancún, Gregorio Sánchez Martínez, fue encontrado muerto y torturado el 3 de febrero de 2009 junto con el teniente de infantería Getulio Cesar Román, sobrino del edil.
Coronel de caballería (retirado) Arturo Navarro López, asesinado a balazos en Piedras Negras donde había tomado posesión como director de la Policía Preventiva. Realizó los primeros cambios que derivó en la renuncia de 25 elementos de la corporación. El atentado tuvo lugar cuando conducía su auto rumbo a la comandancia. Tres días antes unos 125 elementos realizaron un paro de cinco horas para rechazar a un miembro del Ejército dirigiera la corporación.
Apenas el pasado 3 de noviembre el General Brigadier (retirado) Juan Arturo Esparza García, secretario de Seguridad Pública del municipio de García, Nuevo León y sus escoltas el mayor Jonás Castillo López, el teniente Román Pineda Rojas y los agentes Juan Ramón Lugo Esparza y Oscar Galván Castillo, fueron ejecutados. Los delincuentes iban en diez camionetas y rodearon el vehículo de Esparza García para ultimarlo de más de cien balazos.
De alguna manera, este asesinato derramó el vaso. La Secretaría de la Defensa Nacional emitió un comunicado donde como en ningún otro elogiaba grandemente la vida del general Esparza García y sus acompañantes.
“El ameritado general”, su “fructífera carrera militar” y así en el mismo tenor se expresaba de los otros militares ejecutados. Al final del comunicado se lee: “El personal de Generales, Jefes, Oficiales y Tropa del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, expresamos nuestras condolencias a familiares y amigos por tan irreparable pérdida”. En ningún momento se incluyen las condolencias del presidente de la república como regularmente se hace en estos casos.
Los militares retirados del servicio activo, que ya suman miles, se aferran a desarrollar labores para los que no fueron preparados, adoctrinados, mucho menos formados. “Ellos son dejados de la mano de las fuerzas armadas, no hay interés en ellos, ó quizás sí, pero para utilizaros como fuentes de información, realizando labores temerarias dentro del núcleo de la delincuencia”.
En todos los casos arriba detallados, los ataques han sido perpetrados por grupos armados, inclusive por policías al servicio del narcotráfico.
Uno de los militares entrevistados, de quien reservo su nombre para no exponerlo a regaños de la superioridad, sostiene que hoy en día dentro de la estructura criminal se encuentran contempladas las corporaciones policiacas encargadas del orden público.
Los militares que aceptaron trabajar en el mudo civil “se olvidaron de ser cautos, previsibles y desconfiados, creyeron que su jerarquía sería respetada igual que en el Ejército, en fin perdieron el suelo, se dejaron llevar por la emoción y no por la razón, cambiaron de jefe, pues en el activo tenían un alto mando y un mando supremo. En sus comisiones se subordinaron a personas de más bajo nivel en autoridad y de preparación que ellos mismos”.
Otro entrevistado dice sin empacho que los militares retirados debemos disfrutar nuestro retiro y sentirnos orgullosos de haber servido a la nación en las fuerza armadas, debemos ser autos, discretos y desconfiados, pero sobre todo querer componer < un medio que nosotros no lo echamos a perder; “que lo arreglen los que lo descompusieron o los que son de ese medio”.

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